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Ikiatari



CDMX, centro. Llegué al bar a las 9 pm. El maldito frío llega directo a los huesos. Aún así pedí una cerveceza fría. De pronto empezaron a tocar dos personas en el escenario: una baterista y el guitarrista. No necesitan más. El sonido es abstracto y fluido. Los espectadores observan y escuchan, tratan de entender qué es lo que pasa frente a ellos.


(Inicia grabación):

-Esteban: (…) Ikiatari inició siendo un dúo, y hace como 3 o 4 años teníamos un bajista con el que estuvimos tocando mucho, y con él sacamos un proyecto llamado “Randoom Process”, y ahorita estamos otra vez como dúo.


¿Por qué no han buscado otro bajista?

-Esteban: Sí queremos, pero la neta no hemos encontrado a alguien que se rife el paquete Ikiatari, esto es ensayar mucho, componer mucho.


Estaba viendo una entrevista que les hicieron hace un tiempo y ustedes decían que tenían una influencia japonesa, pero, ahora que los escucho: siento que tienen un poco de todo: que va desde una especie de Speed Metal hasta una fusión de Jazz.

-Esteban: Es que igual tienes que escuchar una banda que se llama LITE. Los conocimos hace unos 6 años. Los escuchamos cuando nosotros andábamos haciendo algo parecido, no tan complicado, pero cuando los escuchamos entendimos que ese era el camino. No es que queramos sonar como ellos, pero sí son una inspiración. Lo más cagado es que tocamos con ellos en Tampico, y fue un sueño hecho realidad.


¿Cómo entra su estilo en esta escena donde domina el Shoegaze?

-Martha: Es que en realidad nunca nos hemos sentado a decir qué vamos a tocar. Nunca pensamos cómo vamos a tocar. Somos felices haciendo música. Todas las composiciones son super naturales y espontáneas. Lo bueno es que ya tenemos un sonido en particular en donde solo somos Esteban y yo. De repente solo estamos ensayando y salen las cosas, no es como que nos pongamos a pensar si le metemos algo o no, empiezo a seguirlos y nos vamos tendidos. -Esteban: ¡Exacto! Vamos tendidos como bandidos [risas]. Y aparte jamás nos dijimos “vamos a hacer Rock” porque no era eso lo que queríamos. Pero mientras te guste y te prenda, que lo que nosotros sentimos al tocar le llegue a la gente a su corazón, a los genitales, o los haga bailar.


¿Entonces la banda no tiene tintes comerciales?

-Esteban: Pues… comerciales… pues es que creo que el estilo es complicado para ser comercial. Queremos llegar a la gente, eso sí. Comercial como Britney Spears, pues no [risas].


¿En qué año inicia Ikiatari?

-Martha: En el 2013.


¿Qué es lo más raro que les ha pasado en todo este tiempo?

-Martha: Desde el inicio todo estuvo raro. Yo inicié en el bajo y me pasé en la batería. El tiempo que lleva Ikiatari son los años que yo llevo en la batería. Fue como dejar todo atrás y empezar algo nuevo encaminado en este sonido nuevo que de repente nos caracterizó. Pero raro, raro: tener un bajista [más risas].


¿Entonces de plano Ikiatari no tenía planes de tener bajista?

-Esteban: No, es que nada fue planeado. La historia es que Martha y yo teníamos otra banda que se llamaba “Matsurika” en la que ella tocaba el bajo, yo la guitarra, y teníamos un bataco, entonces estuvimos dándole un año, grabamos unas cosas, y estuvimos a punto de grabar un LP y nuestro baterista nos dejó plantado, no llegó a la grabación y se fue. La historia completa es que en el lugar donde ensayábamos entraron a robar y se llevaron todo, nos quedamos sin nada. Estuvimos deprimidos como un mes y Martha me dijo que teníamos que seguir tocando, entonces se pasó a la batería, tomamos las cosas que teníamos con la otra banda, e hicimos un demo a los cuatro meses, que pueden escuchar en Bandcamp. Lo curioso es que seguimos ensayando en el mismo lugar donde nos robaron.


¿Y no sabías tocar nada de batería? ¿Aprendiste sobre la marcha?

-Martha: Siempre quise tocar la batería y le mamoneaba, o sea, siempre que había una batería yo iba y empezaba a tocar como loquita, pero en ese momento pude hacerlo y lo hago. En una ocasión un amigo llegó y me dijo que sonaba muy chido porque no sabía tocar y yo dije “¡ah, pues qué a toda madre!”. Y realmente no puedo meter ritmos convencionales. Tomé unas clases para soltarme, pero no puedo tocar ritmos repetidos.


¿En dónde podemos escuchar todos sus proyectos?

-Martha: Pues estamos en Bandcamp, Spotify, iTunes, y en todas las redes, somos una plaga.


¿Cuántos proyectos llevan?

-Martha: Tenemos, si no mal recuerdo, nuestro primer demo, luego un EP que se llama “LP”, luego un EP con el bajista, un LP con el bajista, tenemos un Split con una banda argentina que se llama Mal Viaje, y en 2019 viene el siguiente LP. -Esteban: Este proyecto sale porai’ de

marzo o abril.


¿Un último mensaje que quieran darle a los diez cabrones que leen esta revista?

-Martha: No se limiten. En lo que quieran hacer véanlo todo como un lienzo en blanco. Ustedes pueden hacer lo que se les hinchen los huevos.

-Esteban: Sí [risas].

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